20 mayo 2008

Pandora

Según la Mitología Griega, en el momento de la Creación, se encargó al Titán Prometeo y a su hermano Epimeteo la tarea de crear al hombre. Prometeo lo moldeó con barro y le dio una postura erguida, a imagen de los dioses. Epimeteo, por su parte, debía proveer al hombre, así como a los otros animales, con las facultades necesarias para su preservación. Mientras que Epimeteo trabajaba, Prometeo supervisaba el trabajo. Así fueron otorgando a los diferentes animales de coraje, fuerza, rapidez, sagacidad; garras para uno y alas para el otro, etc... Pero cuando llegó el momento de dar sus dones al hombre, Epimeteo había sido tan pródigo con sus recursos que ya no le quedaban dones para él. Prometeo, sintiendo que el hombre era superior al resto de los animales, decidió otorgarle un don que ningún otro animal poseyera: el fuego. Entonces Prometeo subió al cielo y, con la ayuda de la Diosa Atenea, encendió su antorcha en el carro del Sol, y robó el secreto del fuego a los dioses para regalarselo a los hombres.
El hurto de Prometeo provocó la furia de Zeus, quién pensó que los hombres iban a poder ser comparados con los dioses, y eso era impensable.
Como castigo Zeus ordenó la creación de una mujer que fue dotada de virtudes y atributos de belleza y bondad por los diferentes dioses. Para destruir el paraiso de los hombres, Zeus pensó que dicha mujer debería parecerse al hombre aunque a la vez tenía que desconcertarlo, encantarlo, conmoverlo y atrasarle en los trabajos.

Hefesto, el artesano de los dioses, la moldeó de arcilla, Venus le concedió la belleza y los encantos fatales a los indefensos hombres, Atenea le dió su ceñidor y la engalanó con la sabiduria y la habilidad en todos los terrenos, Mercurio le otorgó la palabra fácil y el ingenio rápido, las Gracias y las Horas la adornaron con preciosos vestidos, joyas refulgentes y coronas de flores perfumadas. Le pusieron por nombre Pandora, que significa "todos los dones". Pero Hermes puso en su pecho mentiras, palabras seductoras y un carácter voluble.

Prometeo advirtió a Epimeteo, "el que reflexiona tarde" que no aceptara ningún regalo de los dioses, pero este no escuchó sus consejos, y aceptó a Pandora tomándola como esposa.

Al ofrecer sus presentes a Pandora, los dioses le habían dado un ánfora, advirtiéndole que nunca la abriera.
Hasta entonces la humanidad había vivido una vida tranquila y armoniosa, pero la curiosidad hizo que Pandora abriese el misterioso ánfora que contenía todos los males y miserias destinados a asolar a los mortales, y liberó así todas las desgracias humanas (la vejez, la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, las plagas, la envidia, la venganza, la tristeza, la pobreza, el crimen, etc...).
Aterrorizada Pandora cerró el ánfora justo antes de que la Esperanza también saliera, lo único bueno entre los muchos males, para confortar a la humanidad en sus infortunios. Y corrió hacia los hombres a decirles que no estaba todo perdido, que aún les quedaba la Esperanza.

Me parece preciosa la historia de Pandora, porque pese a que en ella la creación de la mujer es mostrada como un castigo impuesto por Zeus a los hombres,gracias a su rapidez en cerrar el ánfora se pudo conservar la Esperanza, en contraposición a la Eva del cristianismo, causante de todos los males sin poder hacer nada para remediarlo.
Soy la Esperanza de los desesperanzados; he aquí una parte de mi colección de Pandoras...







3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ummm... tambien se rumorea que el peor de todos los males se quedó sin salir...


Snaga

Tanakil dijo...

¡Ay, Pandora! La curiosidad mató al gato.
Saludos,
Tanakil.

carlos_roda dijo...

Siempre sentí fascinación por el mito de Pandora, aunque lo tenía algo olvidado últimamente la verdad, y al igual que a ti, me parece realmente preciosa su leyenda. Estupenda colección, al menos las que has puesto, aunque sería imposible encontrar una imagen fea de Pandora. Por decir algunos de los cuadros que más me gustan, me quedo con la sensibilidad romántica de los Prerrafaelistas, desde el de Waterhouse a los de Rossetti, y con la última, la de la tal Marta Dahle, es una foto ¿no?. Me gusta mucho, sí señor!

SALUDOS!

P.D.- Siento lo de Marmite-sue, la verdad que vaya casualidad...